Porosidad del cabello: qué es, cómo saber la tuya y qué productos usar
Si sientes que un producto le sienta genial a una amiga y a ti te deja el pelo apelmazado, o al revés, la porosidad capilar suele ser la explicación. Es uno de los factores que más determina qué rutina funciona realmente, más incluso que el tipo de rizo o el grosor del cabello, y sin embargo es el que menos se tiene en cuenta a la hora de elegir producto, muy por detrás de criterios como "pelo rizado" o "pelo fino" que aparecen en cualquier etiqueta.
Esta guía explica qué es, por qué se forma, cómo identificar la tuya en casa con varias pruebas sencillas, y qué productos y rutina encajan con cada caso concreto.
Qué es la porosidad del cabello
La porosidad es la capacidad de la cutícula capilar (la capa externa del pelo, formada por escamas superpuestas como las tejas de un tejado) para absorber y retener humedad. Depende de lo abiertas o cerradas que estén esas escamas: cuanto más abiertas, más porosidad y más facilidad para que entre y salga el agua; cuanto más cerradas y lisas, menos porosidad y más resistencia a que entre cualquier líquido, incluidos los productos que aplicas después de la ducha.
La porosidad puede ser genética (determinada por la estructura natural del cabello con la que naciste) o adquirida (resultado de procesos químicos, calor o exposición ambiental a lo largo de los años), y en muchos casos es una combinación de ambas: una base genética que se ha visto modificada con los años por el cuidado y los procesos a los que se ha sometido el cabello, desde el primer tinte hasta el último verano de playa sin protección.
Los tres tipos de porosidad
- Porosidad baja: la cutícula está muy cerrada. El pelo repele el agua y los productos, cuesta que se hidrate y a menudo el producto parece quedarse "por fuera" en lugar de absorberse, pero una vez que la humedad entra, el cabello la retiene bien durante más tiempo que los otros dos tipos.
- Porosidad media: la cutícula tiene un equilibrio natural entre apertura y cierre. Es el punto de referencia contra el que se comparan los otros dos: el pelo absorbe y retiene humedad sin dificultad y suele responder bien a rutinas estándar sin grandes ajustes ni productos especializados.
- Porosidad alta: la cutícula está muy abierta, a menudo por daño químico (color, decoloración, alisados) o térmico (planchas, secador a alta temperatura sin protección). El pelo absorbe agua rápido, pero también la pierde rápido, lo que produce sequedad crónica, encrespamiento persistente y una sensación áspera al tacto incluso recién lavado.
Cómo saber tu porosidad en casa
- La prueba del vaso de agua: coge un pelo limpio y suelto, sin productos aplicados (idealmente de un cepillo o peine, no arrancado directamente del cuero cabelludo), y déjalo caer con cuidado en un vaso de agua a temperatura ambiente. Si flota varios minutos sin hundirse, tienes porosidad baja. Si se hunde en cuestión de segundos, porosidad alta. Si flota un rato y luego se hunde poco a poco, porosidad media.
- La prueba del spray: pulveriza un poco de agua sobre un mechón seco y sin producto. Si el agua resbala y forma gotas visibles antes de absorberse, porosidad baja. Si se absorbe casi al instante sin dejar gotas visibles, porosidad alta.
- La prueba de elasticidad (complementaria): estira con cuidado un pelo húmedo entre los dedos. Si se estira bastante antes de romperse y vuelve a su forma original, la fibra está en buen estado estructural. Si se rompe con poca tensión o no vuelve a su forma, suele coincidir con porosidad alta por daño estructural real.
- La observación diaria como cuarta pista: fíjate en cuánto tarda tu pelo en mojarse por completo bajo la ducha y cuánto tarda en secarse al aire después. Un pelo que tarda mucho en ambos procesos suele indicar porosidad baja; uno que se moja y seca muy rápido suele indicar porosidad alta.
Ninguna prueba casera es exacta al cien por cien de forma aislada, pero combinarlas entre sí da una idea bastante fiable de en qué grupo estás, y con la práctica aprenderás a reconocer los signos sin necesidad de repetir las pruebas cada vez.
Qué rutina y productos usar según tu porosidad
- Porosidad baja: evita las proteínas pesadas y las cremas muy densas, que se acumulan en la superficie sin penetrar y dejan el pelo con sensación de peso o apelmazado. Prioriza productos ligeros, en textura líquida o gel más que en crema espesa, y aplica calor suave (con secador a baja temperatura o toalla caliente) sobre el producto para ayudar a que la cutícula se abra ligeramente y el producto penetre mejor en la fibra. Si tu cabello es fino además de con porosidad baja, algo muy habitual, la línea para pelo fino de ICON evita precisamente ese efecto pesado sin renunciar a la hidratación necesaria.
- Porosidad media: es la que menos ajustes necesita, casi cualquier rutina equilibrada funciona bien sin grandes complicaciones. El mantenimiento con hidratación regular, sin excesos en ninguna dirección, suele ser suficiente para mantener el cabello sano a largo plazo.
- Porosidad alta: necesita sellar la cutícula después de hidratar, ya que de lo contrario la humedad que entra se escapa casi igual de rápido de lo que ha tardado en entrar. Los aceites ligeros aplicados tras el acondicionador y las mascarillas ricas en proteínas ayudan a rellenar las zonas de la fibra donde la cutícula está dañada o levantada. Si la porosidad alta viene de cabello dañado por químicos o calor, los productos para cabello dañado de ICON son el punto de partida más adecuado, priorizando reparación estructural antes que solo hidratación superficial temporal.
Porosidad y rizo, dos cosas distintas
Es fácil confundir porosidad con tipo de rizo, pero no van necesariamente de la mano: puedes tener un rizo muy definido y cerrado con porosidad baja, o un pelo completamente liso con porosidad alta por decoloración repetida a lo largo de los años. Si tienes cabello rizado, conocer tu porosidad ayuda a afinar aún más la rutina que ya sigues para tu tipo de rizo, sobre todo a la hora de decidir el orden y la cantidad de producto en el método de aplicación que uses habitualmente.
Cómo cambia la porosidad a lo largo del cabello
Es muy habitual tener distinta porosidad en distintas zonas de una misma melena. La raíz, al ser cabello más nuevo, suele tener una porosidad más cercana a la genética original; las puntas, al haber acumulado años de exposición a calor, sol y productos, suelen tener una porosidad más alta que el resto. Esto significa que en muchos casos la rutina ideal no es uniforme de raíz a puntas, sino que puede requerir productos más ligeros cerca del cuero cabelludo y productos más ricos y sellantes en las puntas.
¿Tu pelo tiene, además, tendencia al encrespamiento? Revisa también nuestras colecciones por tipo de cabello para combinar porosidad y necesidad específica en una sola rutina.